25/01/2016
En el siglo XV, Leonardo da Vinci descubrió el principio del rodamiento. Este último se dió cuenta de que la fricción sería menos importante si las bolas no se tocaran. Entonces, desarrolló separadores que permitían a las bolas evolucionar libremente.
Se inventó otra vez este mecanismo durante el siglo XVIII cuando se patentó, en Inglaterra, un eje para coches de caballos equipados con una corona de bolas en rotación en gargantas de sección semi-circular realizadas en el eje.
En el siglo XIX, se asiste al nacimiento de una multitud de aplicaciones y de perfeccionamientos de los rodamientos, gracias a los progresos realizados en la misma época en el sector de la metalurgía y de la técnica.