02/16/2026
THE DREAM THAT MANY WON’T UNDERSTAND:
Having a race car is a personal dream.
One day, when I’m very old and can no longer walk, it will be in my garage, or in photos in my office or home, along with all the trophies that will hold my memories.
I met people who taught me something and shared the same spirit, and I met others I’m glad I forgot.
I got soaked.
I felt cold.
I felt heat.
I felt fear.
I fell.
And I got back up.
I even got hurt.
But I also laughed out loud inside my helmet — a unique feeling no one else has felt.
I talked to myself a thousand times.
I sang and shouted with joy like a madman.
And yes… sometimes I cried, and sometimes I still cry in solitude.
I’ve seen wonderful places and lived unforgettable experiences.
I stopped a thousand times just to admire a landscape.
I spoke with perfect strangers and forgot people I see every day.
I left with my inner demons and returned home with absolute peace in my heart.
I always knew how dangerous it is, understanding that courage means moving forward even while feeling fear — but I always kept it under control.
Every time I get into a race car, I think about how wonderful it is.
I stopped explaining myself to those who don’t understand (they simply don’t), and I learned to communicate through gestures with others who are passionate like me.
I spent money I didn’t have, gave up many things — but none of those things are worth even a moment in a race car.
It’s not transportation. It’s not just a piece of metal with wheels. It’s the lost part of my soul and spirit.
And when someone tells me, “You need to sell the car and be a more serious person,”
I don’t respond. I just nod my head and smile.
Driving a race car… only those who love it truly understand.
May God bless my friends and their big-kid toy.
— Unknown Author —
---‐-------------------------------------
EL SUEÑO QUE MUCHOS NO ENTENDERÁN:
Tener un auto de carreras es un sueño personal.
Un día cuando esté muy viejo y cuando no pueda caminar más, estará en mi garaje, o en mis fotos de la oficina, o casa, así como todos los trofeos que serán mis recuerdos.
Conocí a personas que me enseñaron algo y tienen el mismo espíritu y conocí a otros que me alegro haber olvidado.
Me mojé,
Sentí frío,
Y sentí calor,
Sentí miedo,
Me caí,
Y me levanté,
Incluso me lastimé,
Pero también, reí a carcajadas dentro del casco, un sentimiento único, nadie más lo ha sentido!.
Hablé mil veces conmigo mismo.
Canté y grité de alegría como un loco,
Y sí... a veces, también lloré y aún aveces lloro en mi soledad.
He visto lugares maravillosos y viví experiencias inolvidables.
Me detuve mil veces para ver un paisaje.
Hablé con perfectos desconocidos, y olvidé a gente que veo todos los días.
Salí con mis demonios dentro y volví a casa con una paz absoluta en el corazón.
Siempre pensé lo peligroso que es, sabiendo que el significado del coraje es avanzar incluso sintiendo miedo, pero siempre lo controlé.
Cada vez que subo a un auto de carreras pienso en lo maravilloso que es.
Dejé de hablar con quien no entiende, (simplemente no entienden) y aprendí a través de gestos a comunicarme con otros apasionados como yo.
Gasté dinero que no tenía, renunciando a muchas cosas, pero todas estas cosas no valen ni un momento sobre un auto.
No es un medio de transporte ni un pedazo de hierro con ruedas, es la parte perdida de mi alma y de mi espíritu.
Y cuando alguien me dice: " tienes que vender el auto y tienes que ser una persona más seria", ...No respondo. Simplemente balanceo la cabeza y sonrío.
Andar en un auto de carreras ....... sólo lo entiende quien los ama.
¡Que Dios bendiga a mis amigos y su juguete de gente grande!
-Autor desconocido-