28/04/2026
Los famosos “tirones” o apagones repentinos del motor no solo son molestos, también pueden poner en riesgo tu seguridad. Imagínate ir conduciendo y de pronto sentir que el motor pierde fuerza por un instante, generando un jaloneo inesperado o incluso apagándose sin previo aviso.
Este problema suele originarse en el sensor CKP (Sensor de Posición del Cigüeñal). Cuando la señal de este sensor se interrumpe, aunque sea por un segundo, la computadora del auto deja de recibir la información necesaria para controlar la chispa y la inyección de combustible. Eso es lo que provoca la pérdida de potencia o el apagón.
La causa más común está en un falso contacto o una desconexión temporal en el conector del sensor. Los cables con desgaste, sulfatación o flojos interrumpen la comunicación con la ECU y generan fallas que afectan directamente el rendimiento del motor. También puede suceder que el sensor no esté bien ajustado en su base, ocasionando lecturas imprecisas que desestabilizan el funcionamiento.
El sensor CKP normalmente cuenta con tres cables principales:
• Cable de alimentación (5V o 12V): suministra la energía para que el sensor trabaje correctamente.
• Cable de señal: transmite la información de la posición y velocidad del cigüeñal, que la ECU necesita para sincronizar el motor.
• Cable de tierra: estabiliza el circuito y evita interferencias en la señal.
Si cualquiera de estos cables presenta daño, sulfatación o está flojo, la señal se pierde o se distorsiona, y ahí aparecen los famosos tirones o apagones. Por eso, es clave revisar bien el conector, la fijación del sensor y el estado de cada cable durante el diagnóstico.