20/07/2026
En una red CAN de alta velocidad, los módulos comparten información a través de dos conductores trenzados: CAN_H y CAN_L. En estado recesivo, ambas líneas permanecen cerca de 2.5 V, por lo que la tensión diferencial es prácticamente 0 V. Durante un bit dominante, CAN_H sube aproximadamente a 3.5 V y CAN_L baja cerca de 1.5 V, generando una diferencia cercana a 2 V. La ECU no interpreta cada línea por separado: compara la diferencia entre ambas, lo que permite rechazar gran parte del ruido inducido sobre el arnés.
El tiempo de bit determina la velocidad de comunicación. Una red de 500 kbit/s tiene un bit aproximado de 2 μs, mientras que a 250 kbit/s cada bit dura cerca de 4 μs. Con osciloscopio, ambas señales deben observarse simultáneamente: deben desplazarse en direcciones opuestas, conservar amplitud uniforme y presentar flancos definidos.
La red incorpora normalmente dos resistencias terminales de 120 Ω, ubicadas en los extremos físicos del bus y, con frecuencia, integradas dentro de módulos como ECM, ABS, BCM o gateway. Con la alimentación apagada y la red en reposo, la medición entre CAN_H y CAN_L debe ser cercana a 60 Ω, resultado de las dos resistencias de 120 Ω conectadas en paralelo. Una lectura de aproximadamente 120 Ω suele indicar que falta una terminación o que uno de los extremos está desconectado; una lectura muy baja puede revelar un corto, una resistencia adicional o un módulo internamente defectuoso.
El diagnóstico avanzado no debe limitarse a medir resistencia en el conector OBD. Primero se confirma alimentación y masa de los módulos, después resistencia entre las líneas, voltaje respecto a masa y finalmente la forma de onda con osciloscopio. Si la resistencia es correcta pero no existe comunicación, debe verificarse si alguna línea está fijada a masa, B+, 5 V o 2.5 V, y aislar progresivamente ramales o módulos hasta recuperar el patrón normal. Una red puede medir 60 Ω y aun así fallar por ruido, corrosión, caída de masa, impedancia alterada o un transceptor CAN defectuoso.