30/07/2026
1. El interior tiene un mal olor que no desaparece, aunque uses aromatizantes.
2. La pintura ya no refleja como antes y el vehículo luce opaco.
3. Las llantas están resecas y perdieron su color negro intenso.
4. Los asientos tienen manchas o acumulan polvo y suciedad.
5. Las alfombras están llenas de tierra y ya no recuerdas cuándo fue la última limpieza profunda.
6. Después de la lluvia aparecen manchas en la carrocería que no salen con agua.
7. Los plásticos del interior se ven desgastados, secos o con un color apagado.
8. Los vidrios se empañan o lucen opacos por la suciedad acumulada.
9. Pasas la mano por la pintura y la sientes áspera, señal de contaminación adherida.
10. Tu vehículo ya no te da esa sensación de limpio cada vez que abres la puerta.