07/09/2026
Bajo el imponente cielo andino y rodeado por la majestuosidad de las montañas de Hualgayoc, mi corazón late con una emoción profunda e indescriptible. Invitado a vivir de cerca su fervorosa fiesta patronal, me recuerda por qué elegí este camino: el arte no tiene sentido si no abraza a su gente.
Tuve el inmenso honor de consagrar mi oficio a esta celebración, entregando un escapulario de oro y una joya de plata para coronar a nuestra Reina 2026. Cada martillazo, cada trazo y cada brillo en estas piezas llevan impregnadas las lágrimas de orgullo, la fe y la identidad de un pueblo que vibra con sus tradiciones.
Como embajador de la Marca Perú, llevar nuestro arte a cada rincón es un privilegio, pero sentir el calor, la mirada limpia y la sonrisa sincera de mi gente en Hualgayoc es el mayor reconocimiento que la vida puede darme. Esto no es solo orfebrería; es el alma de nuestra tierra convertida en eternidad.