03/06/2021
"Montar una motocicleta"
Un día estaré viejo y no podré más manejar mi moto; ella se quedará en mi garaje como un trofeo de mis recuerdos.
Conocí personas con el mismo espíritu, las cuales me enseñaron algo; conocí otras que me alegra haberlas olvidado.
Ya me mojé, pasé frío, sentí calor y miedo, me caí y me levanté, ya me herí. Pero también sonreí mucho dentro de un casco. Hablé incontables veces conmigo, canté y grité como un loco. Sí, hubo veces en las que lloré. Vi lugares maravillosos y tuve experiencias inolvidables. Hice curvas, de las que ni yo mismo se como salí de ellas con bien y también tomé unas muy peligrosas.
Paré mil veces para observar un paisaje y hablé con desconocidos totales, olvidándome de las que veo todos los días.
Rodé con mis hermanos y regresé a casa con paz en mi corazón. Cada vez pensé que sería peligroso, pero siempre tenía presente que el significado de ser valiente es avanzar aun así teniendo miedo. Cada vez que monto, pienso lo maravilloso que es tomar un camino, muchas de ellas sin un destino trazado.
Dejé de hablar con quien no entiende y aprendí a comunicarme con gestos, ¡todos nosotros los entendemos!
Es muy cierto: No es un medio de transporte cómodo, no es un pedazo de fierro con dos ruedas, pero sí la parte perdida de mis sueños y espíritu. Hay quienes dicen que para ser una persona más seria, tengo que dejar de m***ar. No respondo, sólo sonrío y pienso: Para los que no entienden, ninguna explicación sería suficiente y para los que entienden… ¡ninguna es necesaria! Es imposible explicar y hablar de paz y libertad a quien nunca rodó.
Andar en Moto... sólo sabe quien m***a.
Buenas rutas para todos mis hermanos motociclistas que viven esta “locura”.
- Un amigo motociclista