26/09/2018
Herbert Munro nació en 1899 en , un pequeño de . Le gustaban las . Había pasado gran parte de su vida trabajando en la granja de su padre en , un pequeño pueblo de .
En 1920 había ahorrado lo suficiente para comprar una flamante con una velocidad punta de 89 km/h.
Después de un matrimonio que acabó en divorcio, se vió obligado a vivir en un viejo cobertizo.
Una vez allí, tomó la decisión de mejorar las de su querida Indian de 1920 para convertirla en la más rápida del .
Dada su escasez de medios, fue realizando los cambios , poco a poco, y aprovechando latas de conservas para el , , de , de para rebajar el peso del tapón de , una vieja manta eléctrica para poder extraer el aislante o plomo derretido de viejas baterías para poder hacer los contrapesos. Pero eso no era nada… el molde de los nuevos pistones eran agujeros hechos a mano en la arena de la playa de su pueblo. Poco a poco, a pieza.
Acabada su obra, ni corto ni perezoso, se planta en Estados Unidos en 1962,
con una moto de 1920 y con 63 años de edad, en la de las pruebas de velocidad: el Gran Lago Salado de . En .
En este lugar es dónde las marcas, , y equipos privados del motor suelen intentar batir los récords de .
La tenía que ser impactante para los organizadores. Un hombre de 63 años enfermo del corazón, con una moto de 1920, sin paracaídas para frenar (de hecho no tenía ni frenos de disco), con una moto sin ningún tipo de homologación, con neumáticos de origen, llantas de radios, soldaduras artesanales, vestido con una simple camisa y con los pantalones de su boda (los de la suerte) metidos por dentro de los calcetines (aerodinámica) que quería inscribirse para batir el récord del mundo de velocidad.
Como era de imaginar, los organizadores de la semana de la velocidad de Salt Flats le dijeron que no era posible:
Había que haberse inscrito meses atrás, la moto no cumplía ni una sola norma de seguridad
(había cubierto los neumáticos con betún para que las grietas de los neumáticos no fuesen detectadas por los comisarios) y no llevaba el equipamiento obligatorio.
Burt no se había venido abajo durante casi 40 años preparando su moto y menos lo iba a hacer ante unos pequeños inconvenientes como aquellos. Si había dejado su Nueva Zelanda natal para venir a Estados Unidos no se iba a ir de vacío.
Gracias a la de despropósitos absolutos que le acompañaban se fue granjeando la y de los probadores e ingenieros del lugar. La presión de los contactos que fue haciendo y el convencimiento de los de que a duras p***s iba ni siquiera a conseguir pilotar la moto, cambiaron las reglas y le dejaron hacer una prueba .
Cuando Burt se puso su y sus de los años 20, se metió sus pantalones de la suerte por dentro de los calcetines y enfiló la casi infinita línea negra trazada en el enorme desierto de sal, nadie de los presentes se esperaba lo que iba a ocurrir en los instantes siguientes.
Burt y su Indian no sólo superaron los 89 kilómetros por hora que alcanzaba la moto de serie, Burt llevó a su Indian, o su Indian llevó a Burt hasta los 288 kilómetros por hora batiendo el récord mundial de velocidad sobre moto..
Burt siguió volviendo 9 años mas a para seguir batiendo récords mundiales de velocidad.
En 1967, con su vieja Indian Scout elevó el mundial hasta los 295,44 km/h. Récord mundial de velocidad que aún no ha podido ser superado con una moto con 47 años a sus espaldas o un piloto con 68 años.
A Burt se le llegó a cronometrar oficialmente a 331 km/h en alguna de sus pruebas durante el año 1967 pero no estaban presentes los del récord mundial de velocidad.
Burt murió un 6 de Enero de 1978 a los 78 años de edad.