20/12/2022
Nos acaba de dar un mensaje de humildad pocas veces visto; por desgracia el mexicano exitoso tiene el síndrome de la arrogancia y no sabe voltear hacia abajo, menos con sus colegas de profesión, la mentalidad del mexicano triunfador es "que cada quien se rasque con sus propias uñas, a mí nadie me ayudó no tengo porque ayudar a nadie" un pensamiento tercermundista que nos tiene anclados como país.
Claro, los triunfadores saben voltear hacia arriba y hacia los lados, hacer duetos con los grandes y con los iguales, pero hacia abajo solo lo hacen para echar polvo y en el mejor de los casos como un acto de soberbia o falsa humildad. Esto pasa en casi cualquier profesional exitoso, ya sea un periodista, escritor, empresario, deportista, etc. El mexicano exitoso no sabe dar la mano, al menos no a los de abajo.
Hoy el Hermosillense Carin Leon no solo hace dueto con los de su tierra, si no también los trata con mucho respeto y admiración, no los ve hacia abajo, los ve de frente, con cariño, como colegas. Es un joven que trata igual al más grande que al más pequeño, eso lo pone en otro nivel. Su acto de humildad es muy importante para todos nosotros, porque él dio solo un poco de sí, pero para sus compañeros músicos fue un milagro, un verdadero placer, encendió su alma, los emocionó, los despertó y algunos los revivió, eso es un acto supremo de amor al prójimo.
Lo más importante es que el joven Hermosillense será el más bendecido de todos, tendrá muchas recompensas, pero la más importante es la que ya recibió con cada sonrisa que obtuvo de sus colegas.
Por Hernán Torres.