29/05/2023
Schopenhauer es uno de los filósofos más reconocidos de la historia. Su sistema filosófico considera que la realidad es, en última instancia Voluntad, es decir, una fuerza irracional que se manifiesta en el mundo como deseo y conflicto.
Schopenhauer analiza el tema del amor en su reconocido opúsculo “El amor, las mujeres y la muerte”.
Aquí, el filósofo se dedica a analizar especialmente el amor “romántico” sin dejar de lado el amor de los padres a los hijos (y viceversa).
Nos dice que la pasión del amor es una de los más fuertes mecanismos de la vida humana, que llega a trastocar todas las esferas de la vida de una persona, cuando de manera casi irrefrenable, se siente atraído hacia otro ser humano, llegando incluso a cometer locuras e insensateces, dejar su prestigio de lado, o incluso, cuando la pasión se sabe sin esperanzas, llegar a cometer la mayor de las contradicciones humanas, causar la propia extinción.
¿Pero, porqué surge el amor? Nos dirá Schopenhauer, el amor es una trampa de la naturaleza, un mecanismo por el cual la especie se reproduce y se mantiene existiendo en el tiempo, en pocas palabras, una forma en la que el individuo se encuentra sometido a la voluntad para reproducir a la especie. En sus palabras nos dice: “El individuo se hace así esclavo inconsciente de la Naturaleza en el momento en que sólo cree obedecer a sus propios deseos”
Así, para Schopenhauer “El que cierto hijo sea engendrado: es el fin único y verdadero de toda novela de amor, aunque los enamorados no lo sospechen. “
Por esto, nos dice Schopenhauer, el arrebatamiento del amor tiene mucho de determinación biológica, de forma que las mujeres jóvenes son más atractivas por su posibilidad de fecundidad, mientras que los hombres maduros lo son también a su vez, por el vigor propio de su edad.
Por supuesto, también es relevante nos dice Schopenhauer, los aspectos psicológicos y culturales de la persona amada, de forma que cada uno intenta buscar aquellos aspectos personales que en cierta medida puedan resultar mejores para procrear y mantener a los hijos de la relación.
Por eso dirá Schopenhauer sobre el amor: “Esta soberana fuerza, que atrae exclusivamente, uno hacia otro, a dos individuos de s**o diferente, es la voluntad de vivir, manifiesta en toda la especie.”
En última instancia, para Schopenhauer, el amor es una fuerza elemental de la naturaleza, que permite a la especie y a los individuos crear y recrear salud y fortaleza, en un ciclo sin fin; una potencia noble y trascendental que afecta a todos los humanos, e incluso a los seres vivos y que no es sino una manifestación concreta de la Voluntad metafísica.
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