02/08/2024
Una vez, un buen hombre, devoto de Dios, se pudo hacer de una pequeña embarcación para vivir una experiencia viajando por todo el océano pacifico, costeando el continente, de norte a sur.
Todo iba excelente, buenos vientos, mar en calma, hasta que llegó el tercer día, y por la noche empezó una tormenta que pocas veces había visto en su vida, mucho menos en medio del mar. Sus miedos se apagaban cuando en sus oraciones descansaba su incertidumbre.
El mar fue implacable e hizo que su pequeña embarcación llamada por cierto "Fé", se hizo añicos y a la mañana siguiente solamente quedaban restos de ella.
Pero su enorme devoción por Dios, en quien puso su fortaleza, nunca lo dejó rendirse, y pensó, Dios me va a rescatar de esta situación.
Encontró un pequeño madero que quedaba de los restos en el cual pudo agarrarse y buscar su suerte a la deriva, pero no lo hizo, porque su primer pensamiento fue, Dios me va a salvar.
Pasadas un par de horas en las que seguía flotando y ya con el sol llegando al cenit, vio a lo lejos un pescador, en una pequeñita barcaza que se acercaba con premura. Cuando llegó a Él, le dijo el buen pescador, que subiera a su pequeña cascarita de nuez, que con ella podía llegar a la costa, tendría que tirar su pesca del día, pero que no importaba, que era primero la vida del náufrago. El náufrago, le dijo que no, que Dios iba a salvarlo. El pescador después de insistir se retiró del lugar.
No pasaba ni media hora, cuando un yate de pequeñas dimensiones con turistas pasaba por ahí, vieron al náufrago y se acercaron a ayudarlo. Pensaron los turistas que podían salvar una vida, llenos de emoción trataron de persuadir al náufrago para que subiera, pero no quiso, argumentando que Dios lo iba a salvar. Su enorme fe en ello, era tan grande que sabía que Dios lo haría.
Al rato llegó una embarcación pesquera, grande, con una tripulación de 25 personas, le lanzaron redes, bote salvavidas, en incluso uno de ellos se aventó al mar para ayudarlo a subir. El náufrago NO quiso. Su argumento…Dios me va a salvar.
Ya llegando la noche, llegó un helicóptero de la Guardia Costera de USA. Con buzos experimentados, que inmediatamente se lanzaron al agua, lo quisieron asegurar para subirlo y el náufrago NO lo permitió. De nuevo su fe, era más fuerte que todo lo que pudiera salvarlo. Los guardacostas tuvieron que retirarse porque el combustible se les agotaba.
A media noche, el náufrago no pudo más, su fuerzas ya estaban mermadas, quemaduras del sol enormes ampollas, sediento, hambriento y con una fuerte hipotermia. Murió ahogado.
Cuando llegó al cielo, enorme era su desilusión, que le dijo a Dios, Eyyy, yo siempre fui un hombre de fe, y hasta en mis peores momentos, siempre interpuse mi fe para ti. Qué pasó? Porque me abandonaste?
Dios le dijo, Eres un ingrato, no te mandé trozos de madera para que las tomaras?, No te mande un pescador dispuesto a dejar su pesca por ti?, no te mande unos turistas que te ofrecían subir y tener víveres? No te ofrecí un barco pesquero? No te mandé a la Guardia Costera para que en helicóptero te salvaras?
Te dí todo para que pudieras sobrevivir, simplemente NO quisiste. No confundas la Fe, con las oportunidades. Créeme que todas ellas, están para ti, es cuestión de que las tomes.
Siempre YO las envío.
PIENSA