12/01/2023
Día 10
No estoy decepcionado, ni especialmente triste. Únicamente un poco de bajón e impotencia cuando tienes que dejarlo por lo que fue. Os lo cuento: nos habían metido mucho miedo con el “Empty Quarter” por las dunas difíciles y porque no hay vida en esta zona tan inhóspita. Por no haber, no hay ni internet 😆
Era una etapa corta, pero con un enlace para desayunar de casi 500km, lo que hacía que ya saliésemos muy tarde a la especial. Ibamos detrás de un piloto francés que como nosotros buscaba la arena sin batir y cuestas más leves, nos pareció que lo podríamos usar de “fusible”. Menudo error. Nos llevó directos a un atasco. Si, un atasco en pleno desierto 🙈 Entramos en una olla en la que había dos o tres svs y tres coches atascados. Siempre odié los atascos, quizás uno de los motivos por los me encanta vivir en Lugo ❤️
Y qué hacer en un atasco? Ser paciente, así de simple. Los dos 4x4 ligeros svs salieron con relativa rapidez, pero los cuatro coches….iba a ser otra historia. Una larga historia. Primero fue difícil organizar a los tripulantes, porque inicialmente cada uno iba a lo suyo. Mario, como buen miembro del CNP, y perfecto hablante de francés,se encargó de calmar a los dos franceses (bueno, ayudó algo después de que uno de ellos me golpease el coche dando marcha atrás como un pollo sin cabeza, y de que yo le dijese en un cordial gallego “APAGA O COCHE, OU VOUCHE QUENTAR O FUCIÑO!!”), y yo le expliqué al chino, que le íbamos a ayudar a él a salir porque estaba de primero, luego al segundo, al tercero, y finalmente nosotros. Y sacarle, nos llevó una horita. A los otros dos…no vale para contar. Al ver que aquellos dos liaban una detrás de otra, le pedí al chino que se fuese, pero insistía en ayudar. Hasta que en una liada más entre los franceses, que chocaron entre sí de nuevo (a nuestro coche ya no se acercaban), nos entró un ataque de risa a los dos chinos, Mario y a mí, y así se convenció de que realmente se tenía que ir. Y allí nos quedamos con los dos locos hasta que uno de los copilotos se puso al volante, y consiguió salir, y luego sacamos al siguiente. Cuando llegó arriba, el piloto recogió sus planchas, subió andando la duna, y hasta luego. En fin…que nos quedamos Mario y yo, solos. Otra vez armarse de paciencia y con nuestras planchas, movernos metro a metro hasta salir de allí. Cuando lo conseguimos, no estábamos en condiciones de andar de noche y llegar a meta de la especial. Había que asumirlo, suponía la derrota, y a la vez una victoria por llevar el coche entero al vivac, y a nosotros mismos. Veníamos a aprender, y vaya si lo hicimos!! Y no sólo aprendimos de la carrera, sino del comportamiento humano bajo presión. Aprendí especialmente de los directores deportivos de Astara (Víctor y Gabi), del pundonor de todos los mecánicos, las chicas del equipo especialmente, de la profesionalidad de Laia y Checa que supieron lidiar con los fallos del coche y los suyos propios…y de que todo cuanto me contaba Diego de sus seis anteriores Dakar, se quedaba corto. No sé si voy a intentarlo otro año. Si la carrera es duro de por sí, más lo es conseguir los apoyos. Veremos si tengo fe. O mejor dicho, si la tienen los patrocinadores.
A ver si os puedo contar lo que vayamos haciendo estos días. Gracias por los ánimos, y lo siento. 🙏