11/06/2026
Muchísimas gracias a todos por el cariño y por la confianza que nos han dado a Esteban y a mí a lo largo de estos años.
Quiero aclarar algo que quedó en la nota: fue después del nacimiento de mi hijo Esteban, hace casi veinte años, que decidí dejar las aulas para dedicarme a criarlo, y esa decisión me acercó al taller, al mundo de los parabrisas — un oficio poco común, pero que tiene algo especial: requiere cuidado, requiere paciencia, y tiene esa satisfacción difícil de explicar de ver cómo un vehículo se transforma por completo con solo reemplazar un vidrio roto por uno nuevo.
Con los años, lo que más me ha enamorado no es solo el trabajo en sí, sino las personas que han llegado con él. Tengo anotada en una pared una frase que sigue siendo cierta cada día: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.”
Hoy entiendo que desde el principio, Dios me estaba preparando — con el mejor maestro, don Manrique — para todo lo que vendría, y solo me queda agradecer a quienes han confiado en nosotros.
Seguimos aquí, dando lo mejor, con Él como el capitán de este barco. Sin Él, nada de esto sería posible. Con todo mi agradecimiento. Dios los bendiga. 🙏
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