14/03/2025
VIERNES 14: “DEJA TU OFRENDA Y RECONCÍLIATE CON TU HERMANO”
(Mt 5,20-26)
Por: Nubia Celis, Verbum Dei
“Dios hizo sencillo al ser humano, pero él se complicó con muchas razones” (Ecl 7,29). ¡Cuánto nos cuesta amar y dejarnos amar! El amor es el primer regalo que recibimos y el último que descubrimos y disfrutamos de verdad. Amara tendría que ser tan espontáneo como respirar pero cada día nos damos cuenta de que eso no es así: nos herimos, nos ofendemos, nos deprimimos, nos comparamos, nos envidiamos y fastidiamos unos a otros. Sin el amor somos los seres más desdichados de este mundo, ya podríamos tener belleza, viajes, lujos y todo tipo de comodidades y placeres, pero si nos falta el amor de nada sirve, todo carece de sentido.
El evangelio de hoy es una prolongación y concreción del Sermón de la montaña, allí Jesús había proclamado las bienaventuranzas (diez claves para alcanzar la felicidad) dejando claro que todo en este mundo pasaría, incluso la ley. ¿Qué es lo realmente importante en esta vida? ¿Quién es la persona realizada y feliz? Nos dice Jesús: “si no se proponen algo más perfecto que lo de los fariseos o de los maestros de la ley, ustedes no pueden entrar en el reino de los cielos”. Sabemos que los fariseos cumplían la ley a rajatabla y ponían todo su interés en observarla hasta el último detalle; Jesús iba más allá de la ley y daba toda la importancia al amor, al corazón.
La ley decía: “no matarás” pero para Jesús el homicidio iba más allá de quitar la vida física: el enojo, las calumnias, las ofensas, los insultos, las murmuraciones ¡son también un homicidio! ¿Quién no experimenta la división interna y la tristeza después de haber calumniado a una persona? aunque para muchos esto sea algo normal y hasta justificable, la conciencia está ahí incordiando. ¡cuántas veces en nuestras casas y lugares de trabajo respiramos un aire frío de cementerio! Nos negamos el saludos, nos hacemos la vida de cuadritos, somos un estorbo los unos para los otros. Toda esa carga de negatividad y egoísmo mata al amor y nos mata por dentro.
¡Esto es el pecado! Es la muerte del amor y la muerte no viene de fuera sino de dentro, de todo aquello que sale de nuestro corazón para herir y juzgar. En el corazón se cuecen tanto las grandes hazañas como las más atroces matanzas ¿Qué diferencia hay entre los albergues para sidosos de la Madre Teresa de Calcuta y los campos de concentración de Auswitch? Por eso Jesús habla con claridad y va al grano: si te falta el amor nada te aprovecha, estás haciendo rallas en el aire, se te está derramando el agua entre los dedos, no la estás haciendo.
Su vida y sus palabras nos ponen el listón muy alto: “si te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda en el altar y vete a reconciliar con él”; la meta es la plena reconciliación con nosotros mismos y con los demás, que no tengamos deudas con nadie, que no nos tengan que reclamar, que a nadie devolvamos mal por mal. Que de tu corazón solo salga amor. Que el amor sea tu excusa, tu arma, tu defensa, tu escudo, tu reclamo, tu norma de vida, tu ley, tu decisión. Como dijo alguna vez un teólogo: “Somos lo que amamos, y somos desde quien nos ama”.