14/02/2023
Gratitud, es todo lo que se necesita.
Ser agradecido, que valor tan importante, tan fuerte es que con el pueden hacerse realidad las cosas más imposibles o inimaginables, importando poco si se refleja hacia una persona o más aún a un objeto, porque tarde que temprano llegará a nosotros devuelta como recompensa o reconocimiento. Un camión por más viejo o destartalado que se encuentre, nunca nos dejara desolados o simplemente a la intemperie, hasta pareciera que a pesar de ser máquinas algo sienten, para no pedir nada cuando hay una mala racha, para trabajar incluso varados cuando la plata no alcanza; cuantos compañeros salieron adelante gracias a su clásico segundazo, que le dio de comer cuando apenas y era acomodado, que se comportó de la manera más fina para que el dinero se fuera en ahorros y no en gastos, para después convertirse en mara de una grande empresa de carga, que fue gracias a su trabajo duro que pudo ser formalizada.
Kenworth T600A Aerocab 1993, Motor Cummins Big Cam 400, caja Fuller 14715 y tándem de 46 Eaton; un exclusivo aerodinámico que en toda su vida apenas ha tenido dos propietarios, siendo su último el más importante al conservarlo por unos 29 años. Este gran tractocamión llegado en la embarcación de 1992, su primer dueño podría decirse que solo lo matriculó, pues al muy poco tiempo en 1993, haciendo negocios con la Familia Umaña, por un bus y algo más estando nuevecita decidió cambiarla; desde ahí podría decirse que el destino a futuro le había sonreído a la cara, al llegar este hermoso camión a las manos de Don Rubén Darío Umaña, un gran personaje del transporte paisa de carga que si sabía de gratitud y de como una mula había que conservarla; cuando nueva fue con ella todo un amor, y cuando se empezó a hacer vieja su cariño en vez de perderse antes aumento, pues Don Rubén vivía muy agradecido con su anciana, ya que fue ella quien le produjo para tener otras 7 tractomulas convirtiéndose así en su Mara. Experiencias y anécdotas fue las que vivió a su lado, como cuando en el primer Paro Camionero se vio fuertemente sacudida mientras la intentaba arrastrar las grúas de la policía y atrás los compañeros del gremio la retenían, con ella se conoció toda Colombia de la mano, y como la recibió así la dejo antes de irse a su eterno descanso; Don Rubén tristemente ya partió, pero dejo un legado a sus hijos de corazón, más que un hermoso tractocamión, una enseñanza de que todo en la vida es cuestión de amor, de que si se trabaja duro se puede llegar a lo más alto, pero que cuando se esté arriba en la cima no hay que olvidarse de quien nos ayudó en lo bajo, hoy sus hijos con orgullo continúan su legado, cuidando con cariño esa mula que les dio un sustento y que Don Rubén quiso hasta su último momento.
Fotografía por Sebastián Umaña