19/11/2025
CUANDO NELSON MANDELA INVITÓ A ALMORZAR AL HOMBRE QUE SE ORINÓ EN SU CABEZA…
“Después de convertirme en presidente, invité a mi escolta a almorzar en un restaurante. Nos sentamos y cada uno pidió su comida. En la mesa de enfrente había un hombre esperando ser atendido. Cuando lo sirvieron, le dije a uno de mis soldados que fuera a pedirle a ese señor que se uniera a nosotros.
El soldado fue y le transmitió mi invitación.
El hombre se levantó, tomó su plato y se sentó a mi lado. Mientras comía, sus manos temblaban sin parar y no levantaba la cabeza del plato.
Cuando terminamos, me saludó sin mirarme. Yo le estreché la mano y él se alejó.
El soldado me dijo:
—Madiba, ese hombre debe de estar muy enfermo; sus manos no dejaban de temblar mientras comía.
—No, no —respondí—. Absolutamente no.
La razón de su temblor es otra. Le dije: Ese hombre era el alcaide de la prisión en la que yo estuve.
Después de torturarme, cuando grité y lloré pidiendo un poco de agua, él vino, se burló de mí y, en lugar de darme agua… me orinó en la cabeza.
No está enfermo. Tiene miedo. Miedo de que yo, ahora presidente de Sudáfrica, lo mande a la cárcel y le haga lo mismo que él me hizo a mí.
Pero yo no soy así. Ese comportamiento no forma parte de mi carácter ni de mi ética.
Las mentes que buscan venganza destruyen estados, mientras que las mentes que buscan reconciliación construyen naciones.
Al salir por la puerta de mi libertad, comprendí que si no dejaba atrás la ira, el odio y el resentimiento… seguiría siendo un prisionero.”
— Nelson Mandela