26/04/2026
Por esas cosas de la vida terminé estando, quizá, en el momento justo y en el lugar equivocado…
o tal vez era necesario estar ahí.
Tal vez era el lugar correcto, aunque el precio fuera inmenso.
Un segundo fue suficiente para que mi vida diera un giro brutal.
Estuve a contrarreloj.
Apenas 10 minutos.
Diez minutos que definieron si hoy estaba escribiendo esto… o no.
Si Dios no hubiera puesto a las personas correctas en el momento exacto, hoy la historia sería otra.
Un accidente de tránsito me arrebató una pierna,
pero no me arrebató la vida.
Y tengo muchas ganas de vivir.
Tengo proyectos.
Tengo sueños.
Tengo fuego adentro.
Pasaron solo 10 días de aquellos 10 minutos eternos…
y desde el instante en que todo ocurrió decidí que no me voy a rendir.
Hoy el dolor me frena un poco.
Es tiempo de reflexionar, de sanar las heridas —las del cuerpo y las del alma—
para volver más fuerte que nunca.
No voy a abandonar nada.
No voy a soltar mis metas.
Los nuevos desafíos que vienen los voy a enfrentar cueste lo que cueste.
Porque sí, me arrebataron una pierna…
pero todavía me queda la otra.
Y me sobran ganas de fabricarme la que falta.
Vamos a volver.
Siempre vamos a volver. 💪