09/09/2026
Hay algo en Skins que se vuelve distinto cuando la ves después de varios años.
La serie nunca se preocupó demasiado por presentar una adolescencia ordenada. Sus personajes podían quererse profundamente y hacerse daño al mismo tiempo; podían tener una noche increíble y al día siguiente estar completamente perdidos.
Pero lo que más permanece son esas relaciones que van cambiando mientras ellos cambian también. Amistades que parecían inseparables, amores que llegaron demasiado pronto y personas que estuvieron ahí durante una etapa de tu vida y después simplemente dejaron de estar.
Skins entendía que crecer no siempre significa aprender una lección.
A veces solo significa vivir ciertas cosas, cargar con ellas y seguir adelante sin tener muy claro qué hacer con todo lo que pasó.
Quizá por eso sus personajes siguen sintiéndose tan presentes, incluso después de tantos años.