12/05/2026
Una llanta mal cuidada no se desgasta…
se convierte en fuga de dinero.
No lo ves de inmediato.
No aparece como un gasto claro.
Pero está pasando.
En cada kilómetro con presión incorrecta.
En cada desgaste irregular que acorta su vida útil.
En cada litro extra de diésel que no deberías estar consumiendo.
Y lo peor…
es que rara vez se mide.
Porque no es una sola pérdida.
Son varias ocurriendo al mismo tiempo.
Y juntas, están drenando tu rentabilidad.