05/04/2026
En una transmisión DQ200, los magnetos (imanes) situados en las horquillas de cambio tienen una función vital: permiten que los sensores de la mecatrónica sepan exactamente en qué posición está cada marcha.
Cuando estos imanes se saturan de partículas metálicas, se genera una reacción en cadena que afecta directamente el comportamiento de tu auto. Aquí te explico qué sucede:
1. Lectura Errónea de los Sensores (Efecto Hall)
Los sensores de la mecatrónica funcionan detectando el campo magnético de estos imanes. La rebaba metálica "ensucia" o deforma ese campo magnético.
* Resultado: La mecatrónica "pierde" la posición de la horquilla. No sabe si la marcha entró por completo o si se quedó a la mitad.
2. Comportamiento Errático y "Tirones"
Al no tener una lectura clara, la unidad de control intenta compensar moviendo las horquillas con más fuerza o de forma repetitiva.
* Síntoma: Sientes golpes o tirones al cambiar de marcha (especialmente entre 1ª, 2ª y reversa). El coche puede dudar antes de avanzar.
3. Activación del Modo de Emergencia (Protección)
Si la acumulación de rebaba es demasiada, el sensor enviará una señal de "implausible" (fuera de rango).
* Consecuencia: Se activa la protección de la caja. En el tablero verás la llave inglesa parpadeando o el indicador de marchas (PRNDS) destellando.
* Pérdida de marchas: Generalmente, la caja anula una de las dos sub-transmisiones. Te quedarás solo con las marchas pares (2, 4, 6) o solo con las impares (1, 3, 5, 7) y la reversa podría dejar de funcionar.
4. Desgaste Acelerado de la Mecatrónica
Como la mecatrónica tiene que trabajar más para intentar posicionar las horquillas que no detecta bien, los pistones internos y las electroválvulas sufren un estrés innecesario, lo que puede derivar en una fuga de presión interna.