17/10/2026
Tardes, Noches del Recuerdo...
José Sandoval y Su Apache 1959, su historia ligada al cuarto de milla y la familia Salido
Todo comenzó con una pasión que hoy sigue viva en el corazón de José Sandoval; su Chevrolet Apache 1959 es donde incia José dio sus primeros pasos como piloto en el cuarto de milla, arrancando con un tiempo de 15 segundos. Pero la adrenalina lo llamaba a ir más allá; quería ver ese número bajar. Realiza unas primeras modificaciones en el motor de su apache logrando un tiempo 14.90 en el cuarto de milla.
La evolución no se detuvo. Avanzó de categoría y llegó a 13.90, y con dedicación y trabajo constante, logró llevar esa máquina hasta los impresionantes 12.60.
En abril del año 2000, con la ilusión de mejorarlo aún más, desarmó el Apache completo. La vida y la chamba pasaron factura: más de 25 años después, motor, transmisión, carrocería, sigue guardado y esperando su momento. El proyecto está intacto, igual que su dueño.
Con este auto Sandoval logro grandes cosas como en 1990 obtuvo segundo Lugar a nivel nacional.
1991: Campeón de Campeones del Serial, uno de los máximos reconocimientos de aquella época en el cuarto de milla. Un trofeo que guarda consigo el orgullo de toda una temporada impecable.
Aquellos años compartieron pista con grandes pilotos que José recuerda con aprecio: el Cuate Murillo y su inolvidable Bocho negro, así como Baruc Llamas, Marcos Medrano, René Loreto, Pancho Bravo y muchos más. Nombres que forman parte de la historia de nuestra pista.
Hay anécdotas que el tiempo no borra. Como cuando remolcaba el "Chalito" de Martin Salido con su propia Apache hasta el autódromo: llegar, bajar el auto de el remolque, dejar listo el Chalito, y luego cambiarle las llantas a su Apache para poder correr. Dos carros, un solo equipo, y siempre la misma responsabilidad y ganas de salir a la pista.
La familia Salido no eran simplemente amigos de competición eran familia de verdad. José recuerda con cariño cómo, cuando los cuates salido Hector M Salido y Luis M Salido les tocaba juntos en la categoría JR Dragster, tenía que empujar y acomodar primero a uno y luego al otro. No importaba el esfuerzo; lo que importaba era verlos cruzar la línea de arranque. Esos momentos de ayuda mutua, risas compartidas y trabajo en equipo valen más que cualquier trofeo.
José, sigue con la ilusión de ver ese Apache en las pistas, volver a correr, o simplemente dar una simple vuelta a la cuadra. Y cuando ese motor vuelva a rugir, sea en la pista o en las calles de Hermosillo, no solo arrancará un auto, arrancarán de nuevo todos esos recuerdos, todos esos amigos, y toda esa pasión que nunca se fue.
Gracias por compartir tu historia, José Sandoval y dejar que nosotros la plasmamos en estás líneas.