17/06/2017
Dos ingenieros chilenos analizan informe de la Asociación Americana de Automóviles (AAA)
Aceites sintéticos para el auto duran más, no se oxidan y ayudan a ahorrar combustible
El mejor rendimiento se debe a que este tipo de lubricante "elimina el roce entre las piezas metálicas del motor", explica Adolfo Gálvez, de YPF.
E nsayos realizados por la Asociación Americana de Automóviles (AAA) determinaron que los aceites sintéticos para el motor del auto superan en 47%, en promedio, a los tradicionales o minerales.
Los resultados fueron publicados en un informe de 59 páginas, titulado “AAA proprietary research on the differences between conventional and synthetic engine oil”. En este se concluye que el aceite sintético es “particularmente beneficioso” en los vehículos más nuevos con motores turbo cargados; en aquellos que se mueven en zonas de tacos; en los que deben remolcar cargas pesadas y en los que operan en condiciones extremas de frío o calor.
John Nielsen, director general de ingeniería y reparación de automóviles de la entidad, comenta que el aceite “protege los componentes críticos del motor (anillos, pistones, bielas)” y, en el caso del sintético, tiene “una superior resistencia al deterioro”.
Las pruebas: la evaluación de ambos aceites se realizó con 5 tests: estabilidad, formación de depósitos, volatilidad, capacidad de bom a temperaturas frías y resistencia a la oxidación.
“La calidad del aceite se fundamenta en la capacidad de soportar las condiciones extremas que hay dentro del motor. Así, cuando mayor es la resistencia al deterioro, mayor será la protección del motor”, destaca Nielsen.
No obstante, la entidad no promueve el cambio desde el aceite mineral al sintético, ya que “un aceite convencional que cumpla con las especificaciones no dañará el motor de un vehículo”, agrega.
En Chile, el ingeniero químico Justo Verdejo, encargado del área industrial de lubricantes y gerente técnico de Enex (Shell), afirma que dentro de los lubricantes “el aceite de motor es el más complejo, porque tiene dos funciones: trabajar a diferentes temperaturas y presión, y lubricar todo el sistema para protegerlo contra la combustión que genera hollín”.
Agrega que el aceite tradicional o mineral es un derivado directo del petróleo que tiene muchos componentes “lo cual lo limita en el comportamiento a bajas temperaturas”. Además, cuando se quema (producto del calor de la combustión) “baja su viscosidad y no supera los 5.000 km de vida útil”.
“En cambio, el sintético, aunque también proviene del petróleo, se refina varias veces y queda más puro. Entonces no se oxida, eleva su capacidad de manejo de la temperatura y es más estable”, dice.
Oxidación y volatilidad: Adolfo Gálvez, ingeniero mecánico y jefe del servicio técnico de YPF Chile, concuerda con que uno de los problemas del aceite tradicional “es la oxidación, por los componentes que tiene”. Este fenómeno se produce por las altas temperaturas que se registran en el motor, lo cual puede generar partículas si el motor no tiene un buen dispersante que las mantenga en suspensión, o un detergente que las encapsule y las haga circular,
Lo anterior “no ocurre con el aceite sintético, donde este efecto se retarda con mucha eficacia, por lo cual se mantiene un porcentaje alto de limpieza”. Este además “genera una mayor economía de combustible porque elimina el roce entre las piezas metálicas del interior del motor”, comenta Gálvez.
Otro aspecto donde se diferencian es en la volatilidad. En el lugar donde se realiza la combustión “se llega a 370 grados Celsius. Pero el punto de combustión de un aceite es de 220 grados: mientras los sintéticos se evaporan y se vuelven cenizas sulfatadas, los minerales se queman y se van consumiendo, lo que obliga al relleno del aceite”, sostiene.
Para todas las temperaturas
“Los aceites sintéticos, ya sea 10W40 o 5W30, son multigrados. El 10 significa que cumple especificaciones para bajas temperaturas (hasta -35º Celsius) y el 40 es la viscosidad para temperatura normal”, explica el ingeniero Justo Verdejo, de Enex.
Un producto más refinado es el aceite a gas natural GTL (Gas to Lquid), que desarrolló Enex. “Es cristalino, puro y de moléculas muy estables, a diferencia del que proviene del petróleo”, asegura.