21/11/2025
➡️ En los sistemas diésel Common Rail modernos, la estrategia de inyección está dividida en múltiples pulsos controlados electrónicamente, con el objetivo de modular la liberación de energía dentro del cilindro y optimizar la cinética de combustión. La pre-inyección, normalmente entre 1 y 3 pequeños pulsos previos, prepara la cámara generando un incremento suave de presión, lo que reduce la pendiente de la combustión principal (dp/dθ) y minimiza el ruido característico del diésel. Además, esta etapa permite controlar la formación de NOx al evitar un aumento agresivo de temperatura de la mezcla.
➡️ La inyección principal es el evento donde se entrega el mayor volumen de combustible. Su sincronización respecto al ángulo del cigüeñal es crítica: un adelanto excesivo incrementa la presión máxima y la producción de NOx, mientras que un retraso genera combustión incompleta, humo y aumento del BSFC (consumo específico). Aquí es donde la ECU ajusta la duración del pulso (tiempo de apertura del inyector) en función de masa de aire medida, presión del riel, temperatura, EGR y carga del motor. Como explica uno de nuestros instructores automotrices en Auto Avance, esta fase concentra más del 70% de la energía liberada en cada ciclo.
➡️ La post-inyección tiene roles distintos según la calibración: puede contribuir a completar la oxidación del hollín dentro del cilindro (reducción de PM), elevar la temperatura de los gases para activar el DOC/DPF y mejorar el proceso de regeneración, o suavizar la transición de la combustión principal reduciendo emisiones visibles. En estrategias avanzadas, también existe la inyección secundaria tardía, especialmente útil en motores Euro 5/Euro 6 para gestión térmica del SCR.