24/12/2025
“Todo lo que gané actuando cuando era niña no lo tocaba. Mis papás lo guardaron y me lo entregaron íntegro cuando cumplí 18, en una cuenta bancaria.
La regla era clara: ese dinero no era para caprichos. Si quería algo especial, se analizaba y ya. A los 11 años no compras un coche, aprendes disciplina.
También fueron firmes con la escuela: si mi promedio bajaba de ocho, se acababa la actuación. El mensaje era simple y poderoso: el trabajo no reemplaza a la educación, la educación sostiene al trabajo.
Cuando cumplí 18, me dieron acceso a todo. No para gastarlo sin pensar, sino para usarlo con cabeza. Con ese dinero me fui a estudiar arte dramático a Nueva York. Mi carrera no se consumió en la niñez, se construyó con tiempo.”
— Regina Blandón